Creando una estrategia de salida
Aunque muchos empresarios y emprendedores no pensamos en una estrategia de salida, ésta debe ser parte de nuestro plan de negocios inicial. Los inversionistas suelen insistir en ver una estrategia de salida en el plan para garantizar que ellos reciban una compensación por su inversión en caso de salirnos del negocio.
Para maximizar el valor de nuestra empresa en el futuro, tendremos que decidir cómo y cuándo queremos salir de él. Las estrategias de salida son generalmente una de las siguientes opciones:
- Vender nuestro negocio y retirarnos.
- Vender nuestro negocio y retener alguna participación.
- Pasarlo a otra generación en nuestra familia.
- Tramitarlo como sociedad anónima abierta y vender nuestras acciones (muy raro para las pequeñas empresas, pero no hay que olvidar que hay que pensar en grande y lo más importante en el largo plazo).
- Disolver la empresa.
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Para crear una estrategia de salida hay que tener los siguientes punto en consideración:
a) Decidir, ¿seguir o salir?: en este punto tenemos que considerar nuestras metas personales a la hora de decidir qué hacer con nuestro negocio. Si nos gusta el mundo en que trabajamos hasta tal punto en que no nos podemos imaginar sin estar en nuestra empresa, la opción más adecuada es vender nuestro negocio, pero conservando la participación y la capacidad para seguir tomando decisiones. Por otro lado, si esperamos dedicarnos otra actividad totalmente distinta, optar por soluciones que no requieran de nuestra presencia después de la venta.
b) Incluir nuestra estrategia de salida en el plan de negocios: al escribir nuestro plan de negocios, tenemos que incluir una sección para nuestra estrategia de salida. De hecho, es aconsejable escribir nuestra estrategia de salida en primer lugar porque aquí se tomarán muchas otras decisiones a partir de ella.
c) El valor de nuestro negocio: hay que considerar la posibilidad de incluir todos los activos de la empresa, los ingresos históricos e incluso los ingresos futuros.
d) Aumentar el valor de negocio: antes de la venta necesitamos poner orden en nuestro negocio para incrementar el valor. Reducir los excesos de inventario, gastos generales y deudas. Poner nuestras finanzas en orden y preparar pronósticos de venta. Además, debemos crear incentivos a los empleados claves para que permanezcan después de la venta.
e) Solicitar ayuda: Como decimos en Chile, “pastelero a tus pasteles”, cuando llegue el momento de vender, considerar la posibilidad de contratar asesoramiento legal o a un consultor para ayudarnos en el proceso de transferencia de la titularidad.
f) Desarrollar un plan de sucesión: en el caso que tengamos una empresa familiar, tendremos que tomar una de las decisiones más difíciles, elegir al sucesor. Para ello, tenemos que crear un plan de sucesión y comunicar dicho plan a todos los miembros de la familia involucrados en el negocio, esto nos ayudará a asegurar una transición sin tropiezos.
Por último, el cerrar las puertas de nuestro negocio y el liquidar nuestros activos, no quiere decir que nuestra empresa sea un fracaso. Hay muchos casos en que la disolución de la empresa es la solución más práctica. Por ejemplo, el cierre puede ser la mejor opción si nuestro negocio depende de nuestra experiencia, los miembros de la familia no estén interesados, o si la situación económica sea desfavorable.
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